miércoles, 10 de agosto de 2016

AUSENCIAS

        En ocasiones anteriores, directa o indirectamente, el protagonista de estas líneas ha sido Javier Gómez Noya. Parece un tema recurrente, y en realidad lo es, pero es que el tío se lo tiene merecido porque no deja de dar muestras, una y otra vez, de lo inmenso que es como deportista y como persona.

        No hace mucho hablaba con un compañero de Inef. Triatleta y entrenador de triatletas. Lo correcto sería decir que wasapeábamos porque ahora ya no se habla, se wasapea. El caso es que le envié un enlace de una entrada del blog y hablando de qué tal las cosas, los entrenos y demás, no sé por qué, pero le prometí que a la vuelta de las vacaciones escribiría un artículo sobre la participación de Gómez Noya en Río. Su contestación a mi promesa fue: "ya sea para bien o para mal", en alusión a la victoria o derrota en la competición. Mi respuesta fue que para mal nunca, haciendo hincapié en que si, después de todos estos años alguien puede sentirse defraudado por no conseguir el oro en Río es que, evidentemente y con perdón, no tiene ni "puñetera" idea del esfuerzo y dedicación que supone el día a día de un deportista de élite.



        Yo creo que todo deportista de este nivel contrae una obligación con todos aquellos aficionados  que nos emocionamos con sus gestas y gestos, deportivas y humanos (más si cabe con estos últimos. Si habéis leído el epílogo del libro "A Pulso", de Chris McCormack sabéis a lo que me refiero); que los seguimos, en directo en ocasiones y la mayoría de las veces a través de los medios de comunicación. Esta obligación no es la de ganar. Para nada. Esta obligación no va mas allá de prepararse para poder optar a ello o la de hacerlo lo mejor posible dentro de las posibilidades o capacidades de cada uno. Si haces todo lo que está en tu mano para llegar en el mejor estado de forma posible y disputar la carrera, yo como aficionado no puedo pedir más. Si me apuras, incluso en el caso de los patrocinadores debiera ser igual. Pienso, supongo que de un modo romántico, que más allá de la publicidad o camisetas que lleguen a vender, a lo que realmente contribuyen es a la consecución de un sueño con el que de un modo u otro también se identifican a través de los valores y principios que el deportista representa y que su especialidad deportiva demanda. La presión que el deportista pueda llegar a tener debiera ser, única y exclusivamente, la que el mismo se ponga sin tener en cuenta nada ni nadie más, excepto (en sentido positvo) la de su círculo más cercano.

        Acostumbro a decir que la suerte no existe, que es algo que hay que buscar y que se hace a través del trabajo. Y que todo aquello que consigues es una consecuencia del  mismo. Nada es por casualidad. Todo deportista, en la búsqueda de sus objetivos, trabaja en aquellos campos o facetas que están a su alcance hasta tenerlo todo bajo control. Sin embargo, quizás la suerte está en esas circunstancias inesperadas que escapan a ese control (un pinchazo, una caída).

        No contaba con escribir este artículo tan pronto, pero lamentablemente, Gómez Noya no va a competir en Río por una de esas circunstancias desafortunadas en forma de caída, calificada por él mismo como tonta. Acostumbro a decir también que no importa como estén los demás, importa como estás tú. Y si tú estás bien, los demás que se preparen. Estoy seguro que la preparación había sido buena. Por tanto, incluso sin participar, para mí ya has ganado.




        Es imposible siquiera llegar a imaginarse lo duro que ha debido ser el palo de no poder estar en Río. Sin embargo, ha tenido la valentía y humildad necesarias para renunciar inmediatamente a su plaza en beneficio de otro compañero en vista de que no había tiempo material para recuperarse con garantías. Una muestra más de su clase. Estoy convencido que otros en su caso hubieran agotado plazos.

        Me vais a perdonar pero los Juegos de Río ya no serán lo mismo. Hay pocos atletas que despierten en mí tal admiración como Javier Gómez Noya y que me hagan estar pegados a la tele con la incertidumbre y emoción de lo que pueda llegar a pasar.

        En la última final de Champions le preguntaron a Simeone si se tomarían venganza de la anterior de Lisboa donde se habián enfrentado ambos equipos. Su acertada respuesta fue que de venganza nada, que la vida lo que hace es poner ante ti nuevas oportunidades. ¿Tokyo 2020?.

        Ánimo y a recuperarse bien para estar de nuevo en la brecha. Me gustaría añadir una obligación más a la de prepararse a conciencia. No es otra que la de disfrutar con ello.


P.D.: Sabéis que en ocasiones me gusta tirar de experiencia personal para ilustrar los temas de los que escribo. Recuerdo una caída de las tontas que, por "suerte", afectó más a mi dignidad que a mi integridad física. Todos conocéis la leyenda urbana esa que cuenta que los profesores tenemos mucho tiempo de vacaciones. Pues bien, recuerdo que mi mujer trabajaba en Vigo por aquella época y yo aprovechaba el tiempo libre para recorrer la carretera que va de Vigo a Bayona por la costa. Terminado el entrenamiento me dispuse a tomar un refrigerio con mi mujer aprovechando el parón del café en la Porchaba, en Rosalía de Castro. Los que conozcáis Vigo sabréis que es un sitio donde para mucha gente. Nos dirigíamos hacia allí, mi mujer a pie y yo con la bicicleta a muy baja velocidad. Si a la baja velocidad le unes mi inexperiencia con los pedales automáticos se juntan dos variables que provocaron que mis huesos besaran el suelo ante el estupor primero y las risas después de los presentes al ver que no me había hecho daño. 



sábado, 11 de junio de 2016

ACTITUD E ILUSIÓN COMO MOTORES DE LA VIDA

        Hoy, de nuevo, vamos a hilar varios asuntos. A ver si somos capaces de entrelazarlos bien para observar las similitudes comunes que los unen y llegar a la conclusión que quiero mostrar.

        Creo que nada en la vida acontece por casualidad. Todo lo que nos pasa viene como consecuencia de hechos anteriores, de cúmulos de circunstancias para los cuales hay un detonante que hace que todo se alinee de algún modo y le encuentres sentido.

        No sé que tendrá el Manducka, pero una vez más, el detonante de esta entrada me pilló allí. Como nada es por casualidad pensaréis que paso mucho tiempo en los bares...pero no es el caso. Más bien es que tienen un amplio abanico de revistas deportivas con interesantes temas a los que echar un ojo. En esta ocasión es la revista TrailRun la que ocupa mi atención ( primer asunto a tratar) con un artículo sobre superación personal. Una chica que está a punto de correr la UTMB (Ultra Trail Mont Blanc) es diagnosticada de cáncer. Tres semanas después despide a una de sus amigas que sí va a disputar la prueba y lo hace con una sonrisa en los labios a pesar de las circunstancias adversas que atraviesa. Esta amiga relata que la inspiración para terminar la exigente prueba la encuentra en Lola, que así se llama la persona enferma. Más adelante vendrán los momentos duros propios de una enfermedad como ésta: quimio, radio, pérdida de peso, las fuerzas que se te van, etc... La sonrisa en todo momento...inalterable. Recién superado el mal trago, casi sin poner todavía los pies fuera del hospital, confiesa a sus amigas: me he inscrito en la Transgrancanaria!!!.




        Estamos finalizando el curso escolar (segundo y tercer asuntos a tratar). Es momento de poner notas, de valorar el esfuerzo e interés de los chavales. Hay una chica que está pasando por una dura experiencia personal. Se ha perdido la mayor parte del curso por un problema en ambas rodillas que se ha ido agravando con el paso del tiempo y debido al cual tendrá que acabar operándose. Éste es un tema que me afecta especialmente, por ella como persona fantástica, y porque al igual que a mí también le encanta correr. Yo no me imagino en su situación sin poder hacer una de las cosas que más me gustan.

        En la anterior entrada comentaba que me habían pasado un vídeo de Victor Küppers sobre motivación, ilusión y actitud. Es tan bueno y evocador que lo escucho a menudo. En ocasiones si voy solo en el coche, como no es necesario visionarlo, lo escucho a través del bluetooth. Y luego reflexiono. Para definir a las personas emplea una metáfora. Las compara con bombillas. Unas van por la vida a 30.000 vatios y otras en cambio parece que van fundidas. Las que van enchufadas te generan una sensación al conocerlas de olé, olé y oooooolé!!!. A esta chica le doy clase desde hace cuatro años y no se funde nunca.

        Según Küppers, la vida puede representarse con la siguiente formúla:

V = ( C + H ) x A

         La C son conocimientos. La H son habilidades y experiencia. Y la A es la actitud. La C y la H, suman. La A, multiplica!!!.

        Como decía antes es momento de poner notas. Me encuentro que en el caso de esta chica no tengo C ni H para evaluar. No me importa porque la trayectoria académica en todo este tiempo ha sido extraordinaria (la C y la H están sobradamente demostradas) y sería injusto que por circunstancias ajenas a uno que no se pueden controlar no siguiera siendo así. Y porque esta chica es sobre todo A, y la A es manera de ser y de eso va sobrada. Por lo tanto sobresaliente en actitud. Sé con seguridad que esa misma actitud me daría la C y la H que necesito porque con personas así no hay fallo posible. La vida pone ante ti problemas y circunstancias que no puedes elegir. Lo que si puedes escoger es la actitud con la que te enfrentas a ellas. Este tipo de personas, con su actitud ante la vida nos hacen mejores a los demás. Así que gracias, y mientras no puedas ya corro yo por ti hasta que podamos hacerlo juntos.




        Yolanda Fernández, autora del artículo de la revista TrailRun, finaliza diciendo que: "las carreras más duras están fuera de las competiciones y ahí es donde hay que apretar los dientes y demostrar de que estamos hechos".

        Se de la casualidad (las casualidades no existen. Sabían que hoy tocaba entrada y han dicho: venga, vamos a anunciarlo que casa perfectamente con el tema que nos ocupa) que hoy se ha conocido que a Javier Gómez Noya le han concedido muy merecidamente el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Estoy convencido que el  motivo principal no ha sido la espectacular trayectoria deportiva que atesora. Yo me inclino más por el hecho de que es un tío que tiene ilusión, pasión, perseverancia, afán de superación, nobleza y ACTITUD. Que todos éstos son los motores, valores o principios que mueven su vida y que ha sabido aplicarlos al deporte. Vaya si ha apretado los dientes fuera de la competición para poder hacerlo más tarde dentro de ella!!!. Lo he dicho otras veces. Todo campeón de verdad es primero persona y luego deportista.


OLÉ, OLÉ Y OOOOOOLÉ!!!




sábado, 21 de mayo de 2016

MEJOR DE LO QUE ERA

        Es evidente que cada vez que me decido a escribir reincido sobre los mismos temas. Soy muy recurrente, lo sé. En parte es debido a mi trabajo, pues a menudo veo que los valores y principios que debieran ser la base sobre la que cimentar los pasos futuros de los chavales en su vida, cada vez tienen menos importancia. Es por eso que cuando encuentro la oportunidad de ahondar en el tema, lo hago.

        Cuando escribo, la decisión de hacerlo no viene porque diga: venga que ya toca una entrada nueva. No lo busco, es la oportunidad la que me encuentra. Y cuando lo hace, desgrano el tema hasta que me quedo satisfecho pues en primer lugar escribo para mí mismo. En esta ocasión me encontró tomando un café en el Manducka, y el croasan de los viernes antes de la salida en bici. Cogí la revista Triatlón y empecé como siempre por el editorial de Antonio del Pino y la columna de Clemente Alonso. Ambos son de obligada lectura pues tienen una visión del deporte y de la vida que comparto y con las que comulgo bastante. El caso es que en esta ocasión ya no llegué a la columna de Clemente, porque al leer el editorial, pensé que era un estupendo artículo que refleja claramente el espíritu del deporte y que me habría encantado ser el autor del mismo pues suscribo una por una sus palabras, del principio al final. Cojo la tablet y lo busco en la versión web de la revista. Mando un correo dando la enhorabuena y pidiendo permiso para publicarlo en el blog del cole pues casa perfectamente con los objetivos que buscamos. Y a la media hora encuentro respuesta!!!. Gracias de verdad por permitirnos tener la oportunidad de contar con vuestra colaboración.



        Cuando mi hijo se dispone a disputar un partido de basket, lo último que le digo son sólo dos palabras: PÁSALO BIEN!!!. Ahora  voy a repetirme de nuevo: porque todo deporte es sobre todo un juego al que hay que jugar. Sin embargo, tan importante o más incluso que ese momento de jugar, es el viaje que te ha llevado hasta allí. Un viaje de esfuerzo, superación, sacrificio, disciplina, concentración, compañerismo, trabajo en equipo... Yo, en estos momentos no necesito de un destino, no necesito jugar. Lo volveré a hacer, seguro. Pero mientras tanto, no me canso de viajar cada día y de experimentar todos esos valores que el deporte aporta y que podemos extrapolar a la vida. Creo, como Antonio del Pino, que a los niños hay que enseñarles a viajar por el mundo maravilloso que el deporte representa. Hace un rato hemos llegado a casa de disputar un  torneo de basket con el CB Noia en Orense. El juego ha sido bueno, el viaje...fantástico. Gracias. Uno de los entrenadores de mi hijo compartió conmigo un video sobre la actitud, sobre el modo de enfrentarte a las diferentes circunstancias que se te presentan en el camino. En él, se dice que la vida va repartiendo cartas y las que te tocan no las puedes cambiar, no puedes escoger. Pero lo que si puedes escoger es la actitud con la que te enfrentas a ellas. Así que ya sabes... VIAJA!.

        Como decía antes, la entrada que nos ocupa es una colaboración de Antonio del Pino, director de la revista Triatlón. Tengo que darte las gracias otra vez porque ha sido una agradable sorpresa que tu predisposición a participar y tu respuesta hayan sido tan inmediatas y fantásticas. Echándole un poquito más de morro todavía, he utilizado el mismo título para la entrada. Espero que no te importe. Ya para terminar, si me permites la osadía voy a darte un consejo: sigue con tus bicis y todas esas cosas del deporte porque la actitud es el reflejo de lo que se ve.


Pincha en la imagen si quieres leer el artículo en versión web





Mejor de lo que era
Tu espíritu será más libre y poderoso si el deporte te acompaña a lo largo de tu vida

Hola hijo, soy papá.
Todavía eres muy pequeño y aunque ya lees bastante bien para tener cuatro añitos, hasta dentro de un tiempo no entenderás bien lo que papi te va escribir.
De hecho, si lees esta carta a lo largo de tu vida, probablemente cada vez la entenderás de una manera diferente.
Con tu sonrisa, con tus palabras y tus abrazos…Cada día de tu vida has hecho que tu padre sea más y más feliz, pero hoy, porque como bien sabes “papá trabaja con sus bicis y todas esas cosas del deporte, me has enseñado mucho hijo mío.
Te doy las gracias porque ya, pase lo que pase en adelante, me has demostrado que eres un gran deportista…y eso es algo que también me hace especial ilusión. 
Corren tiempos en los que algunos padres insisten con demasiado interés en que sus hijos lleguen al negocio del deporte, o que se sobreentienda que por ser hijo de deportistas, eso ya implica que seguirás los pasos de tus padres.
No hijo no, tu vida es tuya, ese fue nuestro regalo y ahora tú… vívela como desees.
En casa y en nosotros siempre encontrarás la oportunidad de jugar a lo que quieras y por supuesto, al ritmo y el tiempo que desees.
A mamá y papá nos encantará que te hagas amigo del deporte, que sea uno de los mejores momentos de cada día, que aprendas que de una manera divertida podrás llegar a lugares maravillosos y que tu espíritu será más libre y poderoso si el deporte te acompaña a lo largo de la vida.

Papá no espera que compitas por obligación en nada, ni que ganes lo que él ni quiso ni pudo. Quien quiera tener un campeón en casa…que se ponga él a entrenar.
Sólo deseo que sigas siendo tan buena persona como eres y que el deporte, como has sentido hoy y de la manera que me lo has contado, nunca deje de ser un juego que siempre te haga feliz.
Nunca voy a olvidar la cara de ilusión ni tu inmensa sonrisa al enseñarme tu primera medalla, y menos aún, cariño mío, nunca voy a olvidar la forma en la que me has contado lo que para ti ha sido participar en una carrera: "Papá, éramos muchísimos niños, corríamos todos juntos a toda velocidad, gritando y riendo sin que nadie nos regañara. Yo…ha habido un ratito en el que me he cansado un poco y he dejado de correr. He visto a mamá y a los abuelos, y les he saludado. Luego ya he vuelto a correr otro rato y… ¿Sabes qué papá? Al llegar a la meta me han dado una botella de agua de color rosa y mira... ¡Esta medalla! Ya sé porque te gustan tanto las carreras papi, son divertidísimas".
Ojalá amor mío, siempre vivas el deporte así, porque te ayudará a ser inmensamente feliz, como a papá y a mamá.
Vive tu vida y aprovecha todas las buenas oportunidades que te ofrezca. Hazte fuerte con el deporte, aléjate de todo aquel que pretenda hacerte ver que esto no es más que un juego maravilloso, y contagia a todos con tu inmensa energía y con tu felicidad.
Papá siempre estará muy orgulloso de ti y de tu hermana, porque jugando con vosotros me recordáis cuál es la esencia de todo esto y, como dice esa canción que tanto os gusta, desde que estáis en mi vida… me habéis hecho mejor, mejor de lo que era.
        
        Creo que no es necesario decir nada más. Volveré a reincidir y a repetirme, que no os quepa duda. 
        Mientras tanto:

¡¡¡VIAJA CON EL DEPORTE Y PÁSALO BIEN!!!



domingo, 20 de marzo de 2016

EL DEPORTE COMO FIN EN SI MISMO.

        Hace tiempo escribía haciendo referencia a que el deporte es un medio perfecto para lograr recompensas externas, las cuales no son otra cosa que consecuencias de un trabajo bien hecho. Estas consecuencias o recompensas externas nunca debieran ser el objetivo final que nos mueva a esforzarnos por mejorar. Esa función le corresponde al deporte, que tiene que ser, además del medio, el objetivo principal que nos anime a ser mejores cada día, la motivación que nos lleve a esforzarnos un poco más para alcanzar cotas de desempeño más altas. El deporte, por si mismo, ha de ser el fin último que nos motive para ser competentes en una actividad. Solamente si mantenemos la pasión por jugar, si jugamos sobre todo por diversión, podremos transmitir el amor y dedicación por el deporte. No podemos olvidar que cualquier deporte es un juego al que sobre todo se juega. Adam Silver, comisionado de la NBA, lo resumía muy bien al hablar sobre la retirada de Kobe Bryant: "Se va uno de los más grandes que hayan jugado a nuestro juego".

        Esta reflexión viene como consecuencia de varias circunstancias que he ido mezclando e hilando hasta que me he decidido a plasmarlas en palabras.

        En una ocasión hablando con el padre de un alumno, me decía que con su hijo hay tres cosas que no se negocian; el colegio, el inglés y un deporte. El que sea que lo motive y lo anime a practicar con frecuencia sin caer en el desánimo y la pereza con el consiguiente riesgo de dejadez. Huelga decir que, como licenciado en Educación Física y deportista de corazón, el deporte es innegociable. El colegio también, y el inglés de momento no tanto.

        Tengo la suerte de que a mi hijo para que practique deporte no hay que obligarlo. La actitud en ese sentido es buena. La actitud es el reflejo de lo que se ve, y él está más que acostumbrado a ver como su padre y su madre predican con el ejemplo. Sin embargo, al igual que me pasa a mí, tira más por los deportes individuales. Decidimos por tanto, que había que hacer un deporte colectivo y nos decantamos por el baloncesto por múltiples razones, una de las cuales era, evidentemente, hacer deporte con otros chavales y entablar nuevas relaciones. Con el tiempo y el dominio que da la práctica, la motivación se fue tornando más intrínseca. Disfruta con el hecho de ir a entrenar y me apremia para que me dé prisa los días que llegamos tarde. Cuando vamos a "tirar unos tiros" los fines de semana me muestra las cosas que ya es capaz de hacer en el manejo del balón y me enseña ejercicios que realiza en los entrenamientos. Si yo le propongo algún que otro reto de habilidad, me sorprende al cabo del tiempo mostrándome los avances. En resumen, la motivación que tiene en estos momentos viene dada por el deporte en si, por el deseo de mejorar y ser más competente en la actividad. No necesita de recompensas externas ajenas al deporte para motivarse, aunque éstas bien enfocadas sean muy beneficiosas también.

        Otra de las razones concierne a todos los padres que acompañamos a nuestros hijos en su periplo deportivo por las diferentes canchas y terrenos de juego. Como buenos padres queremos que a nuestros hijos todo les salga bien y, por qué no, que destaquen entre los demás. Los animamos a mejorar, a esforzarse, a trabajar en equipo, a que disfruten... . El problema viene cuando pasamos de ser fans a ser holigans, cuando para destacar hay que pasar por encima de los demás, cuando las acciones y conductas impropias se justifican por el objetivo a conseguir, cuando nos marcamos unas expectativas demasiado altas y se las transmitimos de ese modo a nuestros hijos y todo lo que no sea llegar  ahí no nos vale... a nosotros, no a ellos. Cuando, para vergüenza de unos y de otros y presión añadida para nuestros hijos, damos rienda suelta a todo ello en pleno partido a la vista de todo el mundo. Cuando el entrenador mismo alienta a sus propios jugadores a jugar con triquiñuelas para distraer al rival. La actitud es el reflejo de lo que se ve, no lo olvidemos. Menos mal que en situaciones así sale a relucir la madurez de los chavales, la cual debiéramos mostrar también los padres.

        En el siguiente vídeo se habla de modo muy explicativo y con fines educativos sobre los valores que los padres hemos de transmitir a nuestros hijos. Cuenta con la colaboración de Juanma López Iturriaga y Pepu Hernández.

Seis contra seis


        El último de los motivos que me han llevado a expresarme es un artículo escrito por un amigo y  compañero de promoción, Antonio Pérez Cainzos, en su blog thebasketmindcoach.wordpress.com .Antonio, ya lo he dicho otras veces y a mi me gusta definirlo así, es un "jugón" como diría el desaparecido periodista Andrés Montes. Apasionado del deporte y de su deporte, el baloncesto, está llevando a cabo una labor fantástica como entrenador del Baloncesto Clavijo Cocinas.com en la liga LEB Oro. Si tenéis ocasión de leer alguna de las noticias en la página web del club sobre la previa o crónica de algún partido, o sobre la presentación de algún nuevo jugador, veréis que transmite optimismo y positividad, que la motivación que traslada a sus jugadores es siempre positiva e intrínseca( el deseo por mejorar ha de venir de dentro de uno mismo) porque así es como debe ser y porque así es como Antonio lo ha visto siempre. Imagino que por el cariz que ha ido tomando la captación de jóvenes talentos en el mundo del deporte y preocupado por ésto, escribía un artículo que etiquetaba con las palabras motivación intrínseca-motivación extrínseca, y que lleva por título: Papá, ¿me van a pagar por jugar?. Le he pedido permiso para publicarlo y me ha dicho que adelante, así que lo mejor es que lo disfrutéis tanto como yo porque no tiene desperdicio alguno.

   

Papá, ¿me van a pagar por jugar?…


DING DONG !!! (Martín, un niño de 15 años, escucha el timbre y se dispone a abrir la puerta)
–       Deja papá que abro yo… Papá, es el cartero con un paquete enorme, que dice que es para mi…
–       A ver… déjame atenderlo a mi.
–       ¿Qué es papá?, ¿puedo abrirlo?
–       Claro!!!
–       Uaaauuuuh (el niño abre la caja y se encuentra la equipación de juego, el chándal y unas zapatillas preciosas de uno de los equipos más importantes del país), ¿qué alegría papá?, ¿por qué me regalan todo esto?
–       El otro día después del partido que jugaste con la selección en el campeonato de autoniomías, vino un señor a hablar conmigo, me dijo que le gustaba mucho como jugabas y que le gustaría que en un futuro pudieses jugar en su club.
–       ¿En serio? ¿de este equipo?
–       Si, y de otros… He hablado también con otras personas que les ha encantado como juegas, y nos ofrecen contratos para los próximos años, y para que puedas ir a formarte al club de su ciudad o para que nos ayuden y asesoren con tu futuro como jugador.
–       Pero papá, ¿¿¿ me van a pagar por JUGAR ???, ¿me tengo que cambiar de colegio?, ¿ no voy a estar con vosotros?, ¿no voy a poder ver más a mis amigos?, ¿y… ?
–       …
Diapositiva1A medida que pasan los años nos vamos encontrando con jugadores cada vez más jóvenes, y en etapa de formación deportiva y de maduración personal, que reciben una remuneración económica por hacer los que más les gustaba a este momento, que era JUGAR AL BALONCESTO.
No sabemos cuando fue la primera vez, ni las circunstancias que se dieron, para iniciar la costumbre de hacerle un contrato a un jugador de esa edad con un club, una agencia o con una marca de ropa deportiva. Pero si sabemos y conocemos que por cada jugador que logra llegar a la élite en estas circunstancias hay muchos que salen por la ventana. Multitud de casos de jugadores que se pierden por el camino, que dejan de tener esa mentalidad necesaria por mejorar cada día, por asumir un coste elevado de tiempo y esfuerzo, de renuncias a amistades y hobbies por perseguir el sueño de ser jugador y de disfrutar con un deporte que aman.
Cuidado! Debemos reflexionar sobre el sistema y el contexto que entre todos estamos creando, el ecosistema donde esos jóvenes van a seguir formándose como jugadores  pero sobre todo como personas.  Parece irónico que la búsqueda de beneficios económicos urgentes y la lucha entre clubs por  conseguir al mejor “proyecto” de jugador infantil o cadete pueda estar echando por tierra la formación de muchos jóvenes jugadores a medio-largo plazo.
Queremos jugadores que disfruten del juego, que sean creativos a la hora de tomar decisiones, que les guste la ética del esfuerzo y que asuman una serie de costes inmediatos y duraderos , con una demora larga y con mucha incertidumbre por la consecución de una meta o de unos objetivos de rendimiento o de resultado en muchos casos. Y eso, dentro de un contexto donde al joven,  inmaduro, con un bajo autonocimiento personal, y además en muchos casos, con baja capacidad para digerir todos esos cambios y expectativas generadas de repente en torno a él , le sometemos a cambios bruscos en su forma de vida y le estamos presionando directa e indirectamente para que siempre esté a la altura ( a través de una remuneración económica, de unos comentarios entorno a su futuro en la mayoría de los casos desproporcionados, …).images-18Para que un jugador esté motivado, como vemos, influyen muchos factores, no llega sólo con estar activándole constantemente, ni con pagarle un dinero mensualmente. El proceso motivacional es dinámico, donde el aprendizaje tiene un papel crucial.
Aprendemos constantemente, ya sea a través de un aprendizaje observacional o por condicionamiento. Un aprendizaje que determina nuestra motivación interna o externa hacia  cualquier actividad.
Muchos jugadores ya están muy estimulados, pero necesitan un programa sistemático para dirigir su motivación. Un jugador cuanto menos motivado está hacia la tarea, más vulnerable es para depender de recompensas externas (dinero, reconocimiento social, …). A largo plazo, la motivación más importante y potente es la motivación interna o intrínseca hacia la actividad a la que nos dedicamos, y ésta es la que siempre debería estimularse.
En el mundo del deporte y en concreto del baloncesto se utilizan recompensas extrínsecas. Todos conocemos casos donde se manejan este tipo de acciones (elevados sueldos a chicos de 15 años, contratos con marcas de ropa deportiva, regalos, primas económicas excesivas por ganar campeonatos, o tan sólo por participar…). La clave es tener la madurez necesaria para poder convivir con ellas y entender que sólo son una consecuencia de mi trabajo y pasión por el baloncesto, de mis horas de dedicación y de mi capacidad por disfrutar de lo que hago, repito, una consecuencia, no la causa ni el motor, ni ejercen control sobre mi. 
3091Aquellos jugadores que están motivados intrínsecamente, como el caso de Martín de 15 años,  se esfuerzan cada día internamente por ser competentes y tener una mayor capacidad de decisión propia a la hora de dominar las diferentes acciones que engloba el baloncesto (mejorar mi dribling, pasar mejor, sentirme cada vez más capaz y eficaz,…), a estos deportistas les encanta competir, al igual que la acción y la excitación, suelen ser muy orgullosos y desean mejorar y aprender nuevas destrezas para sentirse cada día más competentes, asumiendo, en muchos casos, elevados costes para ellos y para su familia (amigos, hobbies, estudios, vacaciones…). Están altamente motivados por mejorar su autoeficacia y su competencia en el juego. Se divierten mejorando, al igual que Martín.
Si Martín no tiene la madurez, ni el desarrollo personal, ni el entorno adecuado, puede tener muchísimas dificultades para digerir todo lo que la va a pasar a partir de ahora.  Se va a enfrentar siendo muy joven aun contexto profesional, del que todos participamos, creamos y somos “culpables”, desde los entrenadores, a las federaciones, los agentes, los clubs y los padres. Nosotros estamos aceptando y creando este sistema, en el que algunos llegarán y otros con mucho talento, capacidad de sacrificio y pasión por este deporte saldrán por la ventana.
A pesar de todo, parece que la combinación de estímulos intrínsecos y extrínsecos tendría que producir más motivación, pero ocurre lo contrario, las recompensas extrínsecas disminuyen poco a poco nuestra motivación intrínseca. Muy a menudo cuanto mayor es la motivación extrínseca menor es la intrínseca.
Pero, ¿por qué  sucede esto?. Las recompensas extrínsecas influyen de dos maneras: informan y controlan. Es decir, cuando un jugador recibe una recompensa por un logro, ésta le proporciona una información positiva sobre su competencia, con lo que afecta o debería de afectar a su motivación intrínseca. Para ello, estos refuerzos externos han de ser contingentes con niveles específicos de conducta o ejecución. En cualquier caso, tiene un peligro, que es la información negativa, esforzarse por lograr una recompensa pero no conseguirla, reducirá los sentimientos de competencia y eficacia y hará descender la motivación intrínseca.
Y por otro lado, las recompensas controlan la acción. Cuando los jugadores se sienten controlados por un premio, por una beca deportiva, por un salario, por su repercusión mediática, etc…, la razón de su conducta reside fuera de sí mismas. El premio acaba controlando a los jugadores en la medida en que se convirtió en la razón principal de la actividad, sustituyendo la pasión y la dedicación por sentirse más competente.
Por lo tanto, cualquier recompensa externa, tienen potencialmente una carga de información y otra de control. El modo en que afectarán a la motivación intrínseca de Martín, dependerá de cómo Martín la perciba, en su sentido de control o en el de información.
Si el premio o las recompensas, disfrazadas de multitud de formas (estatus, orgullo de padres y familia, salario, beca, ropa deportiva, contratos con ropas deportivas y agencias de representación…) tienen un mensaje subliminal de control sobre la conducta de Martín o éste la percibe así, su motivación intrínseca descenderá y poco a poco perderá valor para él, al percibir que está fuera de su control. Si a esto se le añade alguna situación de fracaso de elevadas consecuencias o de pequeños fracasos continuados, podemos empujar a Martín a un abandono de una actividad que hace unos meses o años le apasionaba y por la que estaba dispuesto a esforzarse al máximo por mejorar su capacidad y aprendizaje para ser más eficaz y competente.
Todos los que participamos de este contexto deportivo tenemos la capacidad de intentar mejorarlo, para que los jóvenes jugadores sigan manteniendo una alta motivación hacia el baloncesto.
Aquí os dejo una breve historia que puede ayudarnos a entender mejor este proceso:

Un hombre mayor, ya retirado y jubilado, después de muchos años de trabajo, vivía en una casa situada en la plaza mayor de un pueblo muy tranquilo cerca de las montañas. Allí quería vivir en paz y tranquilidad los últimos años de su vida.
images-19Un día soleado, que el hombre estaba tranquilamente leyendo su periódico en el porche de su casa, un grupo de cuatro niños apareció con un balón y una canasta y se pusieron a jugar en la plaza durante horas, con el consiguiente ruído ocasionado por los gritos, los botes del balón y los lanzamientos a canasta. El hombre estaba enfurecido, de repente, su paz y tranquilidad pendían de un hilo, aquellos niños obstinados por un deporte y por divertirse estaban molestándole de verdad.
El hombre decidió hablar con ellos, les dijo que era una persona mayor y que estaba sólo, y que le encantaba que vinieran a jugar a la plaza, que le daban compañía y que la llenaban de vitalidad y alegría. Como muestra de su agradecimiento les iba a dar 2 euros a cada uno para que se comprasen caramelos y los repartiesen. Los niños se mostraron encantados.
Al día siguiente, en lugar de cuatro niños aparecieron diez, con el consiguiente aumento de ruído y de molestia para el hombre mayor, el cual después de cuatro horas, decidió volver a reforzarles y a darles 2 euros para caramelos. Los niños estaban encantados, cada vez iban con más ilusión a la plaza, pensaban que era demasiado bonito para ser cierto, además de jugar al baloncesto les daban dinero para caramelos por hacerlo, era ideal.  Hasta que después de un par de días, el hombre bajó de su porche y, pidiendo excusas, les dijo que no tenía dinero suficiente para todos, y que como mucho les iba a dar 50 céntimos a cada uno. Los chicos pensaron que este dinero todavía era suficiente, pero poco a poco el hombre fue reduciendo la aportación que les daba, argumentando que no podía mantener ese gasto diario, hasta que dejó de darles dinero, y poco a poco el número de niños que venían a la plaza a jugar era menor, hasta que un día dejaron de venir. 
El hombre pudo al fin disfrutar de la tranquilidad de la plaza, y los niños dejaron de disfrutar del baloncesto…

Al principio, los chicos jugaban al baloncesto en la plaza porque estaban motivados intrínsecamente, sólo por el placer de divertirse y sentirse competentes con una actividad. Pero esa pasión y motivación se transformó en extrínseca cuando el hombre les dio dinero para caramelos. Esto acabó controlándolos, y terminó siendo la razón principal de la actividad.



        Gracias Antonio por tu colaboración y por darnos tu opinión de lo que el deporte debe representar y transmitir. Estoy seguro que somos muchos los que, después de leer este estupendo artículo, suscribimos una por una tus palabras. No voy a desearte suerte en tu labor al frente del Cocinas.com porque ésta es de los que la buscan a través del trabajo bien hecho, y en ese aspecto vas sobrado.

        Hace tiempo leí una entrevista a Kilian Jornet y  me acuerdo perfectamente de unas palabras del redactor que servían como conclusión para definirlo. Creo que son bastante apropiadas para el tema que nos ocupa pues este gran deportista representa a la perfección la pasión y disfrute del deporte como fin en si mismo:

                 "Kilian no es sólo músculos y tendones, es sobre todo corazón y cerebro".

        Dice Kilian sobre si mismo que los récords le dan de comer, pero que la aventura le alimenta el alma...

        Ya para terminar, con la excusa de que estamos hablando de un deporte colectivo, y porque esa colectividad fue la primera motivación con la que animamos a nuestro hijo a practicar baloncesto, me gustaría compartir con todos la definición de deporte colectivo que expongo en clase a mis alumnos:

                 "Actividad en la que se enfrentan dos equipos, formados a su vez por dos o más jugadores y en la cual se establecen relaciones de cooperación-oposición con los compañeros y rivales".

                 Moraleja: "Si eres el mejor, demuéstralo, sin olvidar que eres uno más". Todo lo bueno que uno puede llegar a ser se debe en gran medida al trabajo de los demás.  


"Ya sabéis, haced deporte. Y disfrutad con ello!!!".




martes, 12 de enero de 2016

EL FÚTBOL ASÍ...SÍ.


        Tarde de domingo en casa. El tiempo no acompaña, de modo que una vez terminada la comida, nos disponemos a acomodarnos en el sofá y zapinear un rato para ver si hay suerte y programan algo  que nos mantenga entretenidos y además...despiertos. Tras los primeros intentos en varios canales, las opciones son pocas con demasiados dramas típicos de domingo. Continuamos la búsqueda y puede que hayamos tenido fortuna. Damos con una película que lleva por título: "Unidos por un Sueño". Pulsamos la tecla de información y leemos la sinopsis de la película en cuestión. El argumento nos desvela que se trata de una cinta ambientada en Alemania a finales del siglo 19. A un rígido colegio de aquella época llega un nuevo profesor, Konrad Koch,  para introducir a los alumnos en el aprendizaje del inglés. Para motivar a los chavales les enseña las normas y fundamentos técnico-tácticos básicos para la práctica de una nueva modalidad deportiva, y con ello los valores y principios que el deporte lleva asociados. La amistad, el compañerismo, la igualdad, la unión entre personas de diferente clase social, el trabajo en equipo... . El fútbol se convirtió en la pasión y nexo de unión entre los alumnos del colegio. Y en fuente de desavenencias con los padres y la sociedad alemana de la época que no veían con buenos ojos una actividad deportiva que apartara a sus hijos de sus obligaciones y deberes. Era 1875 y nacía el fútbol en Alemania, prohibido en algunas zonas del país hasta bien entrado el siglo 20.

        Por la parte que me toca, tengo que reconocer que el profesor de Educación Física que aparece en la película no es un gran ejemplo en el que reflejarse, más bien todo lo contrario. Al final se lleva su "merecido" y lo "castigan" con su propia medicina en una escena bastante divertida.

        En definitiva, si en otras ocasiones poníamos al fútbol como ejemplo de lo que el deporte no debe transmitir, en esta ocasión tengo que decir que el fúbol así, SÍ!!!


Pincha en la imagen para ver la película



¡¡¡Ya sabéis, practicar deporte y disfrutar con ello!!!





martes, 24 de noviembre de 2015

PABLO FERNÁNDEZ BARBA GANADOR DEL PREMIO VICENTE RISCO DE LITERATURA

        En ocasiones anteriores, hemos hecho referencia en el blog de obras literarias que entre sus párrafos contenían pasajes que hacían mención a temas relacionados con el deporte, sus  valores y sus múltiples beneficios. 

          En esta ocasión, la mención es obligada por la relación que nos une con el autor y por la relevancia del premio obtenido recientemente con una de sus obras. Pablo es Licenciado en Física y profesor del colegio, por lo que el reconocimiento a su trabajo es motivo de orgullo y de sorpresa en mi caso, pues tengo que reconocer que a pesar de saber que es un lector empedernido, desconocía su faceta de escritor.

        La obra premiada es la segunda en el haber de Pablo y lleva por título "Transición". La define como una obra de intriga que gira en torno a la historia reciente, desde la guerra cívil hasta los años 80, y que se desarrolla en varios lugares como Madrid, Sanabria o Galicia. Además de la dotación económica, la editorial Sotelo Blanco, organizadora del certamen en colaboración con el Concello de Ourense, premiará al autor con la publicación de 150 ejemplares. Espero poder hacerme con uno y a ser posible, dedicado.

        Aquí tenemos la prueba de que las letras no son sólo para los de letras. Los de ciencias también saben hacer buen uso de ellas y transmitir con ello su pasión por la lectura, pues creo firmemente, que para ser un buen escritor primero hay que ser un gran lector. 

        Se acercan las Navidades. Ya sabéis..."Transición"...de Pablo Fernández Barba.




jueves, 15 de octubre de 2015

TRIATLÓN, NUTRICIÓN Y SOLIDARIDAD



        Tenía que empezar esta entrada con la última diapositiva de la estupenda charla que nos ofrecieron Miguel y Lucía!!!!!.

        Un blog como éste, donde nos esforzamos en transmitir en la medida de lo posible los principios y valores que el deporte atesora, no podíamos dejar pasar la oportunidad de hacer ver a nuestros alumnos que aquello en lo que tanto insistimos no es por cabezonería, sino que hay personas como Miguel, que los representan de modo tan fehaciente que son el ejemplo perfecto para mostrar como el deporte con sus virtudes puede forjar la personalidad y el camino a seguir en los diferentes ámbitos de la vida.

        En los instantes finales de la charla, cuando la atención de los chavales había decaído un poco, Miguel pasó a relatarnos su reciente experiencia en el Ironman de Lanzarote y en el de As Pontes. De repente, me dí cuenta que los murmullos habían cesado, y fue precisamente porque con los pormenores de su experiencia captó de nuevo su atención. El sacrificio, esfuerzo y constancia necesarios para preparar una prueba tan exigente, la humildad necesaria para saber cuándo abandonar es la mejor opción y el espíritu de superación para volver a levantarse cuando las cosas vienen mal dadas calaron hondo entre los niños. Miguel no pudo completar la prueba. Sin embargo, cuando lo has dado todo en la competición y has puesto el empeño necesario de tu parte para llegar a ella con opciones, de algún modo ya has ganado. Fantástica charla porque, al final, se quedaron con lo fundamental  que no es otra cosa que la estupenda definición de deporte que Miguel les ofreció. Gracias. Gracias además por unir al reto deportivo el reto solidario que se alcanzó con holgura y por darnos la oportunidad de ser de algún modo partícipes del mismo.

        Gracias Lucía por demostrarnos que con iniciativa y un poco de ganas, se consiguen grandes metas. Y por hacernos ver la necesidad de este tipo de campañas que sin el empuje y empeño de gente sobresaliente como tú no serían posibles.

        Gracias Iria (Presidenta del ANPA) por la ayuda inestimable en la organización de la charla. Gracias Mon por ayudar con la logística y puesta en escena. Chito, Fer y Nacho por prestarnos el material deportivo que todos pudimos ver y tocar (está bien que te cuenten cosas, pero si además puedes ver aquello de lo que te hablan todo se comprende mejor y adquiere otro significado). Y por último dar las gracias a Revolutrion Ribeira donde siempre están dispuestos, de una u otra forma, a apoyar cualquier iniciativa deportiva. No creo que me equivoque demasiado si afirmo que es una de las empresas, sino la que más, que con su labor ayuda a fomentar y popularizar el deporte.


¡¡¡Ya sabéis, haced deporte!!!...y parafraseando a Miguel, disfrutad con ello!!!.








video



miércoles, 7 de octubre de 2015

TRIATLÓN, NUTRICIÓN Y SOLIDARIDAD






        Allá por el mes de mayo surgió la posibilidad de llevar a cabo una charla en el colegio sobre Triatlón y Nutrición a impartir por dos ex alumnos, Miguel Figueira Núñez; Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Entrenador del club de triatlón Artrogal Tri 498 y Preparador Físico del C.B. Noia. Y Lucía Vilanova Trillo, Diplomada en Enfermería y Terapia Ocupacional.

        El motivo principal era la participación por parte de Miguel en el Ironman de Lanzarote (deporte que aúna tres disciplinas: natación, ciclismo y carrera a pie, con distancias de 3900m, 180km en bici y 42.195m que tiene una maratón). El caso es que Miguel tuvo la iniciativa de sumar al reto deportivo otro más humanitario que consistió en poner en marcha una recogida de alimentos, a kg por km, 226 en total que son el resultado de la suma de las distancias de las tres pruebas.

        La idea principal era que Miguel expusiera el por qué de esta gran iniciativa y nos contara un poco su experiencia en el mundo del triatlón y como ha de entrenarse y alimentarse un atleta para superar con éxito un reto tan exigente. Lucía por su parte se encargaría de explicar la ardua tarea que supone para el voluntariado llevar a cabo campañas humanitarias como ésta y concienciar de la necesidad de las mismas.

        Luego pensamos que sería fantástico que una vez terminada la prueba Miguel pudiera contarnos en primera persona la experiencia de debutar en Ironman y pospusimos la charla. Con todo ello nos plantamos en junio, mes de locos en el colegio con examenes, evaluaciones, etc., y decidimos dejarlo para el inicio del nuevo curso. Así que aquí estamos por fin para celebrar este encuentro mañana jueves 8 de Octubre.





miércoles, 30 de septiembre de 2015

LOS VALORES EN EL DEPORTE...OTRA VEZ!!!

        Hacía ya mucho tiempo que no me asomaba por aquí. Quizá porque no encontraba tema interesante sobre el que charlar un rato. Sin embargo, desde hace unas fechas hay un asunto que a medida que van saliendo noticias, artículos o ruedas de prensa, me carcome y me cabrea de tal modo, que  he llegado a un punto en el que necesito sacar lo que llevo dentro para quedarme más tranquilo.

        Recientemente, la selección española de fútbol disputó dos partidos de clasificación para la próxima Eurocopa con pocos días de separación entre ambos. Entre un partido y otro, algún jugador decidió correrse una juerga. Dicen que había más, pero sólo trascendió el nombre de uno en concreto, conocido ya por hechos similares en anteriores ocasiones. Actitud nada profesional. 

        A este jugador en concreto se le pita y abuchea durante los encuentros que disputa con la selección y parece ser que la razón que se esgrime, desde algunas publicaciones y foros, es de tipo político porque resulta que este jugador es catalán. Yo, perdonadme si me equívoco, creo que la política en este país todavía no es de interés general como si lo es el fútbol y sus pormenores. Por lo tanto para mí las razones tienen que ver más con la conducta y el modo de proceder de esta persona que con el hecho de que haya nacido en una comunidad concreta.

        El motivo principal de mi cabreo es que a medida que voy leyendo artículos en diferentes publicaciones, de alguna manera "justifican" su comportamiento. Los hay que también reconocen que quizás se equivoque en las formas pero que por favor no se le pite, que pongamos de nuestra parte para que las aguas vuelvan a su cauce y que así pueda centrarse el chico en jugar al fútbol.

        Uno de estos artículos es de Amalio Moratalla. Escribe una columna de opinión en el diario Marca , y tengo que decir que es de los que le da más caña a este jugador y reconoce que se equívoca en ocasiones. Sin embargo, mi elección no viene dada por este tipo de artículos sino por uno que escribe ensalzando la figura de Pau Gasol tras la tremenda y antológica exhibición ante Francia en las semifinales del Europeo de baloncesto, torneo que días más tarde se adjudicaría nuestra selección.

        El artículo en cuestión lleva por título:"Las Formas y el Fondo". El caso es que éste tendría que ser válido para ambos deportistas pero a uno le pierden las "formas y el fondo", razones por las que es pitado, acción que es la única forma de expresión que las personas corrientes, que no pueden dar ruedas de prensa para justificar su comportamiento con un: "yo soy así y no voy a cambiar", tenemos para hacerle entender que de algún modo se está equivocando. Perdón, pero a mi ese motivo no me vale, y a él tendría que caersele la cara de vergüenza. Una muestra más de su mala conducta, de no pararse a pensar las cosas antes de decirlas y de su total falta de respeto para con los demás. La Libertad de Expresión, tan manida en los últimos tiempos, no vale para justificarlo todo, y menos cuando con ella haces daño al que tienes al lado. Donde acaba tu libertad comienza la del otro, y si con mis acciones coarto de alguna manera la de la persona que tengo a mi lado, mejor pararme a pensar cómo podría hacer para que esto no fuera así. Principio básico de la Convivencia.

        Mi hijo, que tiene 9 años, se expresa a veces con la sinceridad del que suelta las cosas sin pensarlas, acción por otro lado propia de su edad. En ocasiones tiene razón y en otras no. Pero lo que siempre intentamos hacerle ver es que el problema no está en lo que se dice, sino en el cómo se dice. A veces le pierden las formas. A este jugador casi siempre. Y no tiene 9 años. 

        Mi hijo, me ha salido sin yo pretenderlo del Madrid (yo también lo soy pero no he tenido nada que ver en ello, lo prometo). A pesar de ello, intento hacerle comprender que ser del Madrid, no trae implicado querer que el Barcelona pierda siempre. Todo lo contrario. Si juega la final de la Champions contra la Juve, vamos con el Barsa. Aunque al final duela que tengan un título más y se nos acerquen en el número de copas. Eso si, no nos ponemos la camiseta pero intentamos disfrutar del buen espectáculo. A veces discuto con él porque le cuesta entender ésto, pero claro, tiene 9 años. Creo sinceramente que en el fondo, este jugador también está equivocado.

        Para "justificar" la manera de proceder de este chico esgrimen motivos tales como que es sincero, coherente y que su compromiso con la selección es total. Me vais a permitir que discrepe porque no puedo, y sobre todo no quiero, ver las cosas del mismo modo. Sincero, quizás. Coherente, no. Y Compromiso ninguno. Alguien piensa que el compromiso de Pau Gasol en las semifinales del Europeo ante Francia se reducía a meter 40 puntos, coger 11 rebotes y poner tres tapones. Si es así perfecto. Pero eso es lo que hacen y el compromiso va más allá, abarca también lo que eres y el cómo te manejas en ciertas circunstancias. La dimensión de un deportista trasciende siempre del plano deportivo. Compromiso es hacer honor a lo que se espera de ti en el plano individual dentro del campo y como figura pública fuera de él. Es hacer honor al privilegio y responsabilidad que supone pertenecer a un colectivo de elegidos sobre el que recaen las ilusiones de cientos y miles de personas para las cuales hemos de ser ejemplo y espejo en el que mirarse. El Compromiso se da antes, durante y después de los partidos, no se acaba nunca. Empieza con uno mismo, sigue con tus compañeros, con los rivales, los árbitros, el público que nos aclama y que también nos pita...uff, dura tarea la verdad. ¿Comprensible que no siempre se esté a la altura?. Por supuesto. Equivocarse tantas veces...comprensible no. 

        Allá por el año 2010, tras proclamarse la selección española de fútbol campeona del mundo en Sudáfrica, se consideró que este grupo de personas eran merecedoras del premio Príncipe de Asturias de los Deportes. En el fallo del jurado se recoge que:

               "...los  jugadores y técnicos han dado ejemplo de ansias de superación, espíritu de equipo, sencillez y compromiso con los valores del deporte. Los éxitos futbolísticos han logrado en esta ocasión la máxima trascendencia popular, social y deportiva, tanto en España como fuera de ella..."

        Vicente del Bosque, en su discurso de recogida del premio, menciona entre otras cosas:

          "...somos, por tanto, beneficiarios de un estatus, de unos privilegios y de unas responsabilidades que no pueden ignorarse. Abanderamos y articulamos un fenómeno universal que nos anima a ser mejores cada día..."

               "...la selección que hoy recibe este premio es depositaria de unos valores que van más allá de los éxitos puntuales y su materialidad...esos valores tienen carácter imperecedero y perfil determinante. Son el esfuerzo, el sacrificio, el talento, la disciplina, la solidaridad y la modestia. Los jugadores que han obtenido el Mundial han sido leales a dichos principios y a los de la deportividad y el honor...el grupo al que represento reúne todas las virtudes que un entrenador ha deseado siempre, la humildad de un grupo de futbolistas que han hecho de la modestia un arma tan poderosa como su mismo y arrebatador juego..."

        Visto lo visto, está claro que esta persona no representa para nada todos esos valores y principios, no entiende la dimensión pública y social que desempeña alguien de su posición. Debiera hacer honor a todo ello y ser un ejemplo para todos aquellos que se ven reflejados en él. Siempre he dicho que cuando la faceta humana de un deportista trasciende del plano deportivo, es en ese preciso momento cuando me engancha totalmente. No llega con ser un campeón en la cancha, hay que serlo también fuera de ella. Los entrenadores, maestros, profesores...a lo máximo que podemos aspirar con nuestros alumnos es a ser justos en el trato con ellos, no podemos ser condescendientes cuando algo está mal y debieran arrepentirse y pedir perdón por ello, saliendo en su defensa y mandando quizás un mensaje equivocado de que aquí no ha pasado nada.

        Moratalla habla de respeto, pero éste hay que ganárselo, hay que hacerse merecedor de él. Y tiene que ser mutuo, en ambas direcciones.

        La rivalidad mal entendida no conduce a nada. La rivalidad tiene que servir para hacernos mejores. El fútbol en este caso, es un deporte al que por encima de ganar o perder, sobre todo se juega.

        Hace tiempo, con motivo de la consecución del tercer campeonato mundial por parte de un gran deportista gallego que estos días está también en boca de todos porque ha sumado un mundial más a la ya larga lista de títulos conseguidos, escribía una entrada que lleva por título: "LA VERDADERA  BELLEZA DEL DEPORTE" . Os animo a que la leáis porque creo firmemente que el modo de ver y sentir el deporte, la manera en como transmite su pasión y como vive su trabajo Javier Gómez Noya, son el camino a seguir para fomentar y hacer crecer en los más pequeños una serie de valores y principios, que con el tiempo, serán los cimientos sobre los cuales forjarán su vida.

¡¡¡Ya sabéis, haced deporte!!!

             

               

lunes, 3 de noviembre de 2014

LA SABIDURÍA DE LA TOSCANA. EL DEPORTE EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN.

        Hace tiempo, allá por las navidades del 2013, hice una reseña de un libro que me habían regalado y que me había encantado. Es un libro en el que el autor reflexiona sobre sus vivencias  y con ello te hace recordar las tuyas propias, y ves así que hoy en día no todo es como debiera o al menos no como te gustaría.

        En este libro, La Sabiduría de la Toscana, Ferenc Máté habla sobre naturaleza, sobre los vecinos y el vecindario, sobre las personas y sus valores y principios, habla de costumbres, de la recompensa al trabajo bien hecho, de comida y de vino..., y de deporte.

        Es para mí un libro del cual siempre echo mano porque reconforta leer algunos párrafos que me gustaría reproducir aquí:

        ...No hace mucho, teníamos una sociedad sensata parecida a la toscana en un aspecto fundamental: nos crecíamos los unos en compañía de los otros...Salía por la puerta de casa con mi guante de béisbol, corriendo hacia el campo mientras mi madre me gritaba: "¡ Ve con cuidado!".

        Después, nos poníamos a jugar. No teníamos equipos, ni entrenadores, ni equipación, ni bases; sólo un viejo bate cascado y unos guantes que compartíamos. Y el patio de la escuela no era un diamante bien cuidado, sino un viejo campo de fútbol con hierbajos polvorientos y gravilla...Para elegir los equipos, nos colocábamos dentro de un círculo y decidíamos quién tenía que jugar dónde. Luego nos calmábamos y jugábamos en serio, hasta que Eddy Emanoff bateaba uno de sus roletazos hacia la valla y alcanzaba la primera base riéndose entre dientes y resoplando; pero la segunda quedaba un poco cuesta arriba y Eddy nunca llegaba porque Jerry Allye lo agarraba, lo arrastraba y lo abofeteaba con el guante mientras Eddy se moría de la risa. Durante el partido, unos abandonábamos el terreno de juego y otros iban entrando; a veces, los padres se pasaban a mirar y algunos incluso se ponían a jugar...

        ...La primavera pasada visité a unos amigos en Florida...Aquella tarde me paré a mirar el partido de béisbol de unos chavales, jóvenes como Hardy cuando se sentaba en lo alto de la valla. ¡Dios,  menudo estadio!. Un auténtico diamante: base de lanzamiento, cuadro interior de césped artificial, arena rastrillada entre las bases, auténticas bases, casetas, bancos, equipamientos, clavos, niños con sus propios guantes y guantes de bateo para niños, y bates. Vaya si tenían bates, bateras con bates de aluminio más que suficientes para fabricar un Boeing 747 a partir del metal fundido.

        Sin embargo, a pesar de tanto esplendor material, todo el mundo se mostraba serio como si alguien acabara de morir. Padres inquietos animaban escandalosamente a sus hijos a conseguir la victoria, niños nerviosos gritaban manidas consignas y, cada vez más frustrados, arrojaban sus guantes con rabia. Lo peor era cuando los chavales bateaban en el campo. El entrenador se mordía el labio y les mandaba formar un corrillo, los desafiaba a "¡ser agresivos, hacérselas pasar moradas, darles una buena paliza, ir a por ellos!" porque ahora los tenían "asustados", los tenían "dominados".

        ¿Qué era esto?. ¿La guerra?. ¿O una panda de chavales jugando al béisbol?. ¿No podían esperar a que crecieran para pasarlo mal?. ¿Dónde estaba el gordinflón de Eddy Emanoff?. ¿Dónde estaba Ernie Flint con sus zapatillas de punta gastada?...

        Puede que a estas alturas el lector se pregunte qué diablos tiene que ver un partido de béisbol con nuestra sociedad en peligro...lo más triste y lamentable era que, a pesar de tanto esplendor material, no hubiera ni un niño divirtiéndose ahí fuera. Por supuesto que jugaban bien, pero ¿dónde estaban la alegría, la libertad y la risa?...

        ...Compartíamos aquellas cerezas como también compartíamos los guantes. A eso íbamos. No sólo a marcar home runs o derrotar al contrario - y jugábamos lo mejor que podíamos, de verdad que lo intentábamos -;había algo más. Se trataba de estar juntos. Ser amigos. Y no importaba en qué equipo jugaras, quién bateara mejor o quién atrapara mejor la bola; no importaba qué edad tuvieras, o que fueras niña - ¡Dios nos libre! -, ni siquiera que fueras gordo y lento. Era impensable jugar un partido sin Eddy; la jornada habría resultado triste sin su risa.

        De manera que jugábamos juntos, nos sentábamos juntos, y así aprendimos a arreglárnoslas sin padres, sin entrenadores, nosotros sólos. Aprendimos a hacernos reir los unos a los otros...


        ...Cuando jugaba como quaterback de reserva en mi último año de instituto...soy consciente  de que pertenecer a ese equipo envalentonaba mi tímido fuero interno, y sé que pasamos buenos ratos juntos...lo malo era que estaba todo organizado, supervisado. Te decían lo que tenías que hacer. Había que memorizar estrictas jugadas...si no lo hacías, al entrenador le daba un síncope. Creatividad y espontaneidad se contemplaban como último recurso.

        Un par de años antes, estuve en el equipo de fútbol. Como húngaro que soy, jugué al fútbol en mi infancia. Cuando tenía cinco años, jugábamos en la calle con un balón improvisado rellenando un calcetín con hojas de periódico y cosiéndolo bien...llegué a ser el más experimentado de aquel equipo canadiense. Sin embargo, en mitad del primer partido, el entrenador me sacó del campo, quejándose: " No tienes que hacer filigranas"...

        ...Muchos dirán que lo deportes organizados enseñan disciplina, pero ¿acaso no tenemos ya bastante disciplina?...

        ...Nadie guardaría estos recuerdos de nuestros domingos. En invierno, jugábamos al hockey en un estanque helado. Un chico, Bobby Murphy, patinaba tan mal que solíamos llamarlo "Menos". Pero jugaba igualmente, sin complejos: agitaba los brazos, trastabillaba, a menudo perdía los pases. Y de todos nosotros era Menos Murphy quién se lo pasaba más en grande que nadie.

        Aquella desgreñada pandilla de los domingos permanece para siempre en mis recuerdos como los sólidos y felices cimientos de mi vida...de los miembros del equipo de fútbol, no me acuerdo para nada.

        Seguramente esto que digo pone los pelos de punta, pues los padres tendemos a pensar que los deportes organizados son tan importantes como la leche materna. Deberíamos preguntarnos: ¿por qué?. Y deberíamos preguntar a nuestros hijos si en verdad les gusta entrenar. Si de veras les gusta o si lo hacen sólo por complacernos y animarnos. Tal vez la próxima vez que los llevemos a disputar un partido convendría detener el coche un instante, respirar hondo y pensarlo bien, desviarnos por una carretera secundaria, buscar el sencillo patio de un colegio y dedicar un tiempo precioso a jugar a la pelota. CON ELLOS.

        En nuestro pueblo aquí en la Toscana, hay un bonito campo de fútbol bajo la antigua fortaleza y un equipo para niños perfectamente organizado. Llevé allí a nuestro hijo cuando tenía diez años. Era buen jugador, no le disgustaba jugar en equipo y conocía a muchos de los niños; pero detestaba los largos y aburridos ejercicios de entrenamiento y los interminables partidos en los que rara vez tocaba el balón. Un día, semanas después, me dijo: "Papá, ¿no podemos jugar tú y yo en Camigliano?"...Jugamos. Los dos. Jugábamos en el mismo equipo, corriendo arriba y abajo, pasándonos el balón y finalmente chutando a portería...después jugábamos uno contra uno, fintando y regateando, jadeando al correr hasta reventar...De eso hace años. Ahora tengo más de sesenta. Sin embargo, las pocas veces que Buster viene a casa durante las vacaciones universitarias, aprovechamos la menor oportunidad para ir a Camigliano a regatear, fintar y chutar...


        Ya véis, "los sólidos y felices cimientos de mi vida" se construyen "con ellos". La "Actitud" no es otra cosa que el reflejo de lo que se ve y se experimenta. Los deportes reglados y estructurados aportan una disciplina necesaria y beneficiosa si está bien enfocada.

        Y en cada deporte, más allá de ganar o perder, pues la victoria y la derrota son algo inherente, no hay que olvidarse que lo primero y más importante, la esencia, la máxima expresión, es simplemente jugarlo.

        A mi, pobre iluso, me gusta pensar que en ningún deporte se gana o se pierde, sino que en todos se juega.

     
        ¡Ya sabes, haz deporte!. ¡Juega!.